28 febrero 2006

Tatuaje


Este maldito tatuaje, que cubre mi espalda, me avisa del peligro para arrastrarme hacia él.

Por las noches mientras duermo salta de mi piel al suelo a esconder zapatos, la blusa planchada o el cepillo de dientes; después apaga el calentador para verme tiritar de frío en la ducha y programa más tiempo el microondas para que se salga la leche. En la cola del super, el teatro o la misa del gallo se ríe a carcajadas o insulta con alaridos hasta que todos miran extrañados a su alrededor, se les eriza el vello y huyen asustados.
Consigo aplacarlo con música, así que de nuevo salgo en busca de un concierto... pronuncia la palabras mágicas Ipse fallax y se apropia de mi cuerpo.

Aborrezco las agujas y el dolor pero siempre actúo sin pensar: nunca debí tatuarme un boggart.

24 febrero 2006

Un juego.




Seguir las instrucciones al pie de la letra; leer mapa y brújula correctamente; llenar alforjas y empezar a caminar.

Siguiendo las coordenadas desde 43º18´N/7º40´W es imposible perderse, a menos que, en las paradas del camino, pueda el cansancio o surja otra aventura. Aquellos que renuncian olvidan en su primer sueño los motivos que les empujaban, entran en una especie de sopor y acaban por mimetizarse con el objeto de su renuncia; puedes verlos si te fijas, cuando abren los ojos espiando con sus iris; en este estado sobreviven al tiempo inmóviles, apenas respiran porque son humus.

A 24º30´N/13º00´W la distancia ya no importa aunque sí la soledad. Hacia El Taref las piras acompañan y reconozco la absurda ironía del juego; putrefacción y purificación; la descomposición de la materia. A punto de los treinta edad pedestre me deshago de la carga pesada y la quemo.

Vientos fuertes y tierra helada, 62º59´S/60º43´W, Base Decepción. Bajo los restos de una erupción volcánica señalados con X en el mapa, en su día, el inventor del juego enterró esta urna guardiana del gran secreto. Dejo el cierre intacto pero añado un mensaje: llegué y me fui.

13 febrero 2006

La celda.



Por una inadecuada velocidad de obturación, un visor rayado, un objetivo desenfocado: el caso es que la imagen distorsionada se reveló; los negativos de perfiles y frente delatan el crimen: deslealtad a la vida; 3 años, 2 meses y 1 día.

Si me muevo por pulsiones, bum, bum, bum, bum... a dónde me llevan los sístoles y diástoles del músculo sangrante, cuál es la razón de que ventrículos y aurículas sigan los pasos titubeantes de un cuerpo amorfo, hasta el final del corredor, a una celda sellada por dentro.

08 febrero 2006

Los Martínez.




En el seno de una familia española de los años setenta, católica y "practicante": las niñas canta en el coro, redactan el ofertorio y la acción de gracias; los niños juegan a tocar la "señalera" y pasan el "cepillo". Entre la liturgia y la eucaristía cambian el sacramento, lo sagrado se cuela entre las risas por los peluquines y las pieles; por lo absurdo de los oros.

Para elegir sus nombres han ideado un sistema eficaz recurriendo al santoral, y así: el 26 de julio nació Ana María, el 19 de marzo María José, el 16 de julio María del Carmen y el 29 de octubre los gemelos, Miguel y Rafael.

Los infantes tienen suerte, lucen modelos modestos e iguales; las niñas remiendan faldas y chaquetas aplicando lo aprendido en Labores.
Los libros son "clásicos" en el amplio sentido de la palabra, cada año mudan de estantería en la habitación de las muñecas hasta que salen, ya remendados y con algún borrón, hacia el final del pasillo, cabizbajos porque saben que el fin está próximo, tras el umbral de la habitación azul.
Los juguetes se comparten y se inventan: aprovechan sillas, cojines y hasta colchones para construir un castillo, con su foso y su muralla o un barco de vela, con las sábanas viejas que han perdido su bordado tras los muchos abordajes y naufragios.

La vida es un juego: aprenden las primeras reglas y tretas.

Ana María y María josé aceptaron las primeras; María del Carmer se especializó en las segundas; a Miguel le perdieron las pista tras su expedición a las "perlas" de Indonesia, en su última llamada desde Kupang lo apostaba todo, siempre con un as en la manga. Rafael nunca entendió el juego, perdió antes de empezar la partida por miedo.

07 febrero 2006

Sexo Duro


Después de una "noche" de sexo duro estoy rota; desmembrada por los espasmos.

Ni una línea más, desisto de la idea: no se puede volar tan alto, vivir más al borde del abismo que en este momento, que se escapa por tu espalda mojada, recojo las gotas y las saboreo.

Cuánto de tu vida te arranqué de cuajo, cuánto ha quedado de quienes eramos antes, cuánto sexo nos queda..., -en cuanto te pille de nuevo... -.

Sigues aquí, entre los rasos; reconozco el olor afrodisíaco.
- Mmmm: sabes a roobois y a mate, ¿puedo lamer por aquí?. -Y no puedes contener la risa, es ridículo. Pero te gusta, asientes-.
-Gracias, cielo. Siempre tan dispuesto. -Y procuro que nunca puedas olvidarlo, soy mala, pero es mi venganza al corazón por hacerme perder la cabeza-.

Un esfuerzo más para alcanzar de nuevo el cielo, volar juntos, los ritmos acompasados, manos, pechos, saliva y miel; reteniendo el instánte hasta el dolor, de estar juntos, un segundo más, feliz.


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04 febrero 2006

John Hawing


John era un tipo genial. Siempre con una palabra de aliento; en su compañía las horas parecían minutos, pura diversión; tal era su habilidad que en los últimos tiempos nos veíamos con frecuencia, me ayudaba a superar las duras noches de soledad tras mi divorcio.

No podría decir si él me consideraba su amigo, nunca tuve la oportunidad de demostrárselo, quizás sea este el día. A petición de su familia he escrito unas palabras para su recuerdo y honra:

Amantísimo esposo y padre; devoto compañero y amigo; diligente en el hogar y en su trabajo. Nos dejas un profundo vacío y un inmenso dolor. Nunca te olvidaremos.

Nos conocimos hace ya muchos años en el "Big Teats", nuestro refugio frente al desánimo del tedio; allí eras el "jefe": el encargado te daba trato deferente y las chicas te adoraban. Jamás dejó whisky sin pagar ni puta sin follar. Amigo, que descanses en paz.