30 diciembre 2005

"E o mundo nâo se acabou"... (I)


Cuando consigo despertar la leche se salía del hervidor, mierda!, lo limpiaré más tarde. Una ducha rápida. Bajo al perro.
Desde que el repartidor se montó su kiosco ya no me llega el periódico así que.... de nuevo enciendo la tele para tragar, entre magdalenas y un café, las últimas noticias de la CNN.
¡Es el fin del mundo!
Esto debe ser una broma, .... pero no, el mismísimo Bush solloza enmarcado por los símbolos nacionales: "dios nos envía una dura prueba.... dios nos salve y salve a América". (Mi pobre inglés impide que la totalidad del mensaje llegue al cerebelo, se sintetice y baje al estómago).
Increíble!. El café está ya frío y no he podido mover ni un solo dedo.... qué hago!.
Las líneas telefónicas están colapsadas; decido tomar una cerveza, son las 8:00 a.m. pero me quedan menos de 24 horas, sólo un día de vida.... qué coño!.
Abro el Vega Sicilia numerado, -lo guardaba para esa noche especial que te prometí-, las manos me tiemblan, lo sirvo en mi mejor copa;me gusta el sonido -si en el universo existe ese sonido del que hablan será igual al de este vino tintineando en un cristal de murano-, dejo que el caldo respire. Un sorbo,... otro; delicioso!.
Clarividencia etílica: primero las despedidas y después la diversión. No remataría mi vida de otra forma que no fuese envuelta en humos de jazz... una última copa de vino y echo a volar.

29 diciembre 2005

Un segundo más feliz


Algún día me explicarás esa cara de boba que se te pone: ojos llorosos en mirada implorante y labios que tiemblan.
Y no me cuentes eso de que quieres volar a la luna. Las dos sabemos que cada noche, un johnny tras otro, te balanceas entre supernovas y agujeros negros mientras te dejas querer, casi siempre escondida bajo el humo y las copas, por cualquier genio visto a través de un vidrio de whisky.
Así que déjate de historias, nos conocemos desde la bolsa embrionaria y ya no sirven los lamentos.
Cuanto te odio en instantes como estos... cuanto te quiero también por ellos.
Mejor quedémonos en el momento justo. Antes de que mis besos de lija ya no sean graciosos y tus desapariciones incómodas. Todavía nos queda algún segundo más feliz.

28 diciembre 2005

Nacimiento, muerte y resurreción.

Desde el otóño en el que me encerré apenas me había asomado a la ventana; tras las persianas bajadas.

El dolor a veces es placentero pero da más placer la vida: el humo de rubio entre las llaves de un saxo.

Si cierro los ojos se me inflama el pecho: mezclo dolor y certeza; vivimos de momentos únicos que se repetirán pero no de la misma manera... distintos olores, distinta luz, distinta piel, distintos los dos o los tres, yo distinta; en el fondo reconforta.

Cuando ya nada importe podremos aferrarnos a esta idea al tiempo que No te salves de Benedetti.

http://www.bauleros.org/notesalves.html