30 junio 2006

Cucarachas nº 2.


Las mañanas son confusas tras una noche de borrachera. Pasó lista a sus cosas, estaba todo, el bolso, los zapatos, la ropa y un par de cervezas vacías adornando la alfombra. Seguramente Camila se acostó bebiendo.
Intentó levantarse, le dolía todo el cuerpo de los días de viaje, de los jhonnies-cola. La lluvia pesada seguía cayendo, olía a tormenta.

La cosa no empezaba mal, primera noche en la ciudad y ya tenía trabajo; limpiaba el club antes de abrir y de vez en cuando ayudaba en la barra por 20 euros la noche más propinas, pronto fueron muchas, crecieron al ritmo de su escote. Poco a poco se fue acostumbrando al humo espeso de las horas ebrias, a la plaga de cucarachas que se colaban por las rendijas de los sumideros, las grietas del almacén, por entre las neveras y las botellas de cola que luego mezclaba con jhonnie.

Camila mata cucarachas con la misma pasión con la que despacha pretendientes, indispensable la mirada de desprecio, la víctima ha de saber que no habrá compasión, que su fin es inminente si se acerca demasiado...

(Imagen de Tina McClelland).

26 junio 2006

Cucarachas nº 1.


El tren se detuvo en la última estación, los pasajeros recogieron sus bultos y salieron unos detrás de otros, bajando del vagón en fila para formar luego una manada hacia la salida: los primeros consiguen un taxi mientras los demás esperan, fumando cigarrillos light. Camila decidió caminar hasta el hostal más próximo, le crujía el estómago, protestaba por las horas de retraso y los 2 días sin comer.
Recordó el momento de hacer la maleta, ¡qué poco pesaba ahora!, cerrar la puerta y marcharse de casa.

El viejo de recepción le dio la llaves de la habitación 205 que pagó por adelantado. La misma habitación de hostal de la noche anterior y la anterior, la misma cama de somier chirriante, el mismo armario, idéntico olor de madera húmeda. Abrió la ventana, se quitó la ropa y se fue a la ducha. Alguien escuchaba a Tito Rodriguez, las ondas atravesaban los tabiques que aprovechaban la sonoridad del baño.

Camila salió a comer algo, el viejo de recepción, sin perder de vista su escote, le recomendó un par de sitios y un club cerca de allí. Este podría ser un lugar, como cualquier otro, en donde pasar una temporada. Era temprano, dos parejas bailando en la pista C´est Magnifque, sombras en los reservados y un cuarentón bastante apetecible discutiendo animadamente con el barman. Directa a la barra se sentó a esperar su jhonnie-cola , el segundo fue cortesía del cuarentón, así que se acercó, hilando telas de araña, para darle las gracias.

- Es la primera vez que te veo en el club, el cuarentón prefería ir despacio, tantearla antes para saber hasta dónde podía llegar con ella.

- Estoy de paso, puede que me quede una temporada.- Camila terminó de liar, encendió el cigarro- este es un lugar tan bueno como cualquier otro. Tengo una habitación en un hostal muy cerca de aquí.- Camila obviaba el compás, variaba los tempos a su antojo y en medio de un adagio descargaba con un presto. Camila desafiaba al tiempo.

- ¿A qué te dedicas?. Camila lo miró, maldita pregunta, siempre la misma maldita pregunta.

-Mato cucarachas.- Esa noche Camila decidió dormir sola. Por la mañana llovía.

(Fotografía de Lillith Leda por Erick Kroll).

16 junio 2006

Angelitos al cielo.




Hoy todos los angelitos del mundo se suben al cielo, hartos de tanta tontería mundana, de tanta filosofía barata, las alas ajadas y un punzante dolor de estómago que no se pasa ni con metamizol magnésico inyectable.

Podría parecer preocupante, el asunto es serio desde luego, pero las alas están hechas de nubes y en contacto se reparan mutuamente, forman grandes figuras esponjosas en el cielo: conejos saliendo de chisteras, un saxofón, el dragón chino, un hombre gordo con paraguas. La dieta celestial, rica en potasio y hierro por la alta concentración de polvo de estrellas, tiene efectos casi inmediatos y la recuperación es prácticamente instantánea.

Ese es mi consuelo, los echaré de menos.

13 junio 2006

el guión.


Comencé a arrugarme cuando El deseo productions se interesó por mi historia, hace al menos seis meses, a raíz de un encuentro casual en el almacén del club, donde "re-ponía" fuerzas, con no sé qué director ejecutivo, (al que desde ahora llamaré Lucho por su nariz aguileña).

Apenas recuerdo la conversación, el nivel de alcaloides en sangre superaba la dosis habitual que aderecé con un poco de mdmda. Aquella noche celebraba algo, algo caliente, efímero, algo que flotaba en el aire y se desvaneció a la velocidad de un fuego fatuo.

Reproduzco el primer fragmento del guión que ha llegado esta mañana.



FUNDIDO A:
1. INTERIOR DEL CLUB DE ALTERNE CIROS - POR LA MAÑANA

Una recién nacida mama ansiosa el pecho de una puta que ejerce de nodriza, los ojos cerrados, saboreando hambrienta la vida.
El zoom de la cámara se aleja de la cría y capta el interior de una habitación del club: cerrado y sin clientes. Las chicas, en movimiento, parlotean animadas sobre cosas intrascendentes y la observan. El zoom regresa al bebe que sigue chupando la teta.



FUNDIDO A:
2. CUARTO DE BAÑO DE UN CLUB DE JAZZ - MADRUGADA
La chica chupa una polla, los ojos cerrados, saboreando hambrienta la vida.
Abre los ojos, preciosos, distantes como a 3 megaparsec y penetrantes como hasta 10 fermi. El joven, con acento inglés, le acaricia el pelo y la detiene. Se ve el almacén del club y a la atractiva pareja en faena.
Slesnor: -Ocurre algo, cariño?
Lucho: Espera un momento, me voy a correr... Mientras se golpea la cabeza hacia atrás conteniendo el momento.
Slesnor: (se ríe) En eso consiste, cariño. Cuando intenta continuar el joven vuelve a detenerla.
Lucho: Espera, es cierto lo de tu nodriza?, en serio te dio de mamar una puta?
Slesnor: (sonríe maliciosa) Cuántas preguntas!. Por qué no lo comprobamos... Se le acerca despacio.
CORTE A:
TÍTULOS DE CRÉDITO
La cosa es que pensando sobre esto que me ha pasado, sobre mamarla y otros axiomas, reconozco que no sería capaz de verme en la gran pantalla. La decisión final ha sido tenderme al sol, recogerme, plancharme, doblarme y colocarme en el último cajón de la cómoda, donde guardo la ropa de invierno, las cosas que no necesito y todos los recuerdos.

(Imágen de una escultura de Klein).

02 junio 2006

N-340

La sucesión de períodos convulsos continuó aún con la llegada de la glásnost; el Golpe de Estado y la Guerra de Chechenia vinieron a confirmar los augurios vaticinados por la koлдүньЯ de la Ostrov Vajgac, una pequeña isla que separa los mares de Barent y Kara. El nombre de la bruja es impronunciable, he intentado reproducir su nombre en cirílico.

A través de su conocimiento de las mancias, particularmente la dactilomancia, expuso el destino de Erika a los vaivenes de Fortuna con la única protección del anillo-oráculo y un absurdo ritual, a 100 rublos la hora, que terminaba con un baño en las gélidas aguas purificadoras y derivó en neumonía.

La interpretación dada al vuelo de los pájaros hacia el oeste, al movimiento oscilante del anillo-oráculo y a las cartas de San Petersburgo era clara: tras los años de penurias el cambio era inminente, un nuevo camino esperanzador la alejaba del infortunio helado hacia un nuevo lugar bañado por el Mediterráneo, donde siempre brilla el sol y esperaba la felicidad.

Para facilitar el "cambio" le proporcionaría un pasaporte en regla y los papeles necesarios a un módico precio, amortizable con horas de trabajo, por supuesto, en un tranquilo local de la N-340.
Conocí a Erika en el Ciros Club, sombrero de cosaco y picardías, a 50 euros la media hora de "ventura".

(Imagen de Katerina Belkina).