30 junio 2006

Cucarachas nº 2.


Las mañanas son confusas tras una noche de borrachera. Pasó lista a sus cosas, estaba todo, el bolso, los zapatos, la ropa y un par de cervezas vacías adornando la alfombra. Seguramente Camila se acostó bebiendo.
Intentó levantarse, le dolía todo el cuerpo de los días de viaje, de los jhonnies-cola. La lluvia pesada seguía cayendo, olía a tormenta.

La cosa no empezaba mal, primera noche en la ciudad y ya tenía trabajo; limpiaba el club antes de abrir y de vez en cuando ayudaba en la barra por 20 euros la noche más propinas, pronto fueron muchas, crecieron al ritmo de su escote. Poco a poco se fue acostumbrando al humo espeso de las horas ebrias, a la plaga de cucarachas que se colaban por las rendijas de los sumideros, las grietas del almacén, por entre las neveras y las botellas de cola que luego mezclaba con jhonnie.

Camila mata cucarachas con la misma pasión con la que despacha pretendientes, indispensable la mirada de desprecio, la víctima ha de saber que no habrá compasión, que su fin es inminente si se acerca demasiado...

(Imagen de Tina McClelland).

9 Comments:

Blogger Migae said...

Me está gustando esta historia...
no sé.
Un beso, preciosa!

junio 30, 2006 3:19 p. m.  
Blogger A pesar de mí said...

No me gustan las cucarachas y menos aún si se acercan demasiado.

Saludos

julio 01, 2006 8:24 p. m.  
Anonymous Gorjeos said...

Los hombres damos pena, más que las cucarachas, cada vez que escucho alguna historia de las que se escuchan cada día sobre los desequilibrados mentales que hay por ahí tratado con mujeres estoy más comvencido de que a los tios no hay por donde cogernos.

Saludos.

julio 01, 2006 9:40 p. m.  
Blogger Macacolandia said...

Tiene que tener cuidado de no confundirse y se lie a fulminar a sus pretendientes y despache a las cucarachas.
un saludo

julio 02, 2006 11:03 a. m.  
Anonymous Acéfalo said...

Pues no deja de resultar una bonita obra social, aunque fatigosa. Y cuando acabe, supongo, de desinsectar la ciudad, pasará a otra.

Mucha cruz, mucho kilómetro, para una sola espalda; hace bien en compartirla con Camila, y el jarabe.

Yo, ya ves, de vacaciones. Mediterráneo: sol y abejas, abejorros; muchos bichos aèreos. Y cerveza, mucha cerveza. Y a veces horchata.

Un saludo de cangrejo colorao.

julio 04, 2006 9:44 p. m.  
Blogger slesnor said...

Migae... tengo ya el final, lo que me falta es tiempo. Bicos e apertas raudos raudos....piuuuu

a pesar de mí... en Panamá había unas cucarachas del tamaño de un móvil, tenía mucha "cobertura", no me extiendo más que sé que no te gustan. Bicos e apertas insecticidas.

gorjeos... sobre ese tema no opino, me sobra experiencia (pedazo farol) pero me falta capacidad de síntesis, escribiría un tratado. Afectuosos saludos.

macacolandia...pensándolo bien tú comentario no es ninguna tontería ;p jausjausjua. Unha aperta.

acéfalo... resulta curioso que entre mojito y mojito me destripes la historia en un solo comentario jejejejeej, (postearé el final de todas formas). La previsibilidad es buena?, mala?, todo lo contrario?, (estas son preguntas retóricas, si no puede evitarlo... conteste). Por aquí sólo horchata chufi mmmmm... chuuuu fiiiii. Bicos e apertas

julio 06, 2006 7:32 p. m.  
Blogger coco said...

Estoy esperando el final. Aquí, con los kleenex en la mano; y no espero llorar

Petons i arrumacus.

R.

julio 07, 2006 12:52 a. m.  
Anonymous Acéfalo said...

Pues yo diría que para la literatura es mala; y para la vida en sí, todo lo contrario. Me refiero, claro está, a la horchata.

Mojitos escocíos.

Y un besito de albufera.

julio 07, 2006 1:25 p. m.  
Blogger Pol said...

¿Camila es de las que se regodean ante su crimen? ¿Disfruta viendo morir a sus cucarachas-pretendientes?

julio 18, 2006 7:00 p. m.  

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