16 abril 2007

Cucarachas nº 4


Dispuse que mi cuerpo fuese donado a la ciencia, no por principios comprometidos con el avance científico si no por el simple placer de imaginar alguna de mis vísceras conservadas para siempre en formol: la parte correspondiente al sexo del córtex cerebral, algún dedo tieso gris-roto, o mi estimado pulmón de fumadora compulsiva para exponer en el Museo de Ciencia Natural.

Y es que mis intestinos no difieren del común, ni siquiera me distingue un miembro formidable o tengo alguna mutación genética que reseñar. Lo cierto es que me reconozco única y envasable.

El día que me descubrí manufacturable fue uno de los días más extravagantes de esta historia...

24 octubre 2006

Sextante



...Si el reflejo en el espejo no me engaña y la colocación de la aliada es correcta, los pastos estarán cruzando el río...

Ser criador de caracoles no requiere de esfuerzo físico extremo, aunque sí de cierta paciencia, orientación precisa y botas del trece antibaba para no quedarse pegado al suelo por seculum seculorum.

Los gasterópodos se ríen del movimiento centrípeto de la Tierra, que gira a quince grados por hora, y siguen su ritmo frenético con impasible ironía.

A pesar de la escasez de tomillo y de rosmarinus ibérico, Joham cría los mejores sementales de la Comarca. Durante tres años consecutivos campeones de la prestigiosa Royal Rider Cup que se celebra en el mes de abril y un subcampeón de la Grand Escargot Nationale que convoca a los mejores especímenes del mundo.

Las apuestas de 234 a 1 por Afleet Elite son alentadoras además, Johan sabe que Not At All no puede perder. Este año,tras la prohibición del refresco de cebada en el hipódromo, no se quedará a las carreras en el Aitree.

Prefiere quedarse en la Comarca fumando Xaoen. La cosecha ha sido abundante.

06 julio 2006

Cucarachas nº 3.

(Una historia inconclusa...)




Maceo improvisa, caldea el ambiente para Camila que pone copas tras la barra, guiña un ojo al jefe cuando pasa hacia el almacén con Cassia, la brasileña del coro.

Bebemos como si fuese la última noche, nuestro hígado se lo merece; las sonrisas parecen menos falsas, el regusto etílico tiene esa cualidad especial de tamizar, como a través de una lente de cristales convexos, la realidad.

El hombre marrón, de gabardina marrón, sombrero de ala ancha marrón y humo de puro marrón, pasa desapercibido al final de la barra, observa todos sus movimientos, el contoneo urgente de Camila. Cuando por fin se acerca, estira sus antenas y la retiene por el cuello, sin hacerle daño, sólo quiere susurrarle muy cerca del oído. Camila abre los ojos comprendiendo y escucha atentamente.

- Hay cosas que no se deben contar y hay cosas que no se pueden contar, igual que, hay cosas que no debemos hacer y cosas que no se pueden hacer. La diferencia es tan sutil, tan carente de sentido pero, ¡que sabemos las cucarachas de todo esto! .

Hace mucho que a Camila dejaron de interesarle esa sarta de sandeces, redujo a cenizas El Ser y la Nada con mucho gusto; con el mismo gusto cogió su maleta, la arrastró una vez más y detuvo el primer vehículo. Al pasar leí las grandes letras rojas en el remolque del camión, Pollos Coren.

Un momento como cualquier otro, para seguir su camino.

(Imagen de Gwendoly Kraehenfuss).

30 junio 2006

Cucarachas nº 2.


Las mañanas son confusas tras una noche de borrachera. Pasó lista a sus cosas, estaba todo, el bolso, los zapatos, la ropa y un par de cervezas vacías adornando la alfombra. Seguramente Camila se acostó bebiendo.
Intentó levantarse, le dolía todo el cuerpo de los días de viaje, de los jhonnies-cola. La lluvia pesada seguía cayendo, olía a tormenta.

La cosa no empezaba mal, primera noche en la ciudad y ya tenía trabajo; limpiaba el club antes de abrir y de vez en cuando ayudaba en la barra por 20 euros la noche más propinas, pronto fueron muchas, crecieron al ritmo de su escote. Poco a poco se fue acostumbrando al humo espeso de las horas ebrias, a la plaga de cucarachas que se colaban por las rendijas de los sumideros, las grietas del almacén, por entre las neveras y las botellas de cola que luego mezclaba con jhonnie.

Camila mata cucarachas con la misma pasión con la que despacha pretendientes, indispensable la mirada de desprecio, la víctima ha de saber que no habrá compasión, que su fin es inminente si se acerca demasiado...

(Imagen de Tina McClelland).

26 junio 2006

Cucarachas nº 1.


El tren se detuvo en la última estación, los pasajeros recogieron sus bultos y salieron unos detrás de otros, bajando del vagón en fila para formar luego una manada hacia la salida: los primeros consiguen un taxi mientras los demás esperan, fumando cigarrillos light. Camila decidió caminar hasta el hostal más próximo, le crujía el estómago, protestaba por las horas de retraso y los 2 días sin comer.
Recordó el momento de hacer la maleta, ¡qué poco pesaba ahora!, cerrar la puerta y marcharse de casa.

El viejo de recepción le dio la llaves de la habitación 205 que pagó por adelantado. La misma habitación de hostal de la noche anterior y la anterior, la misma cama de somier chirriante, el mismo armario, idéntico olor de madera húmeda. Abrió la ventana, se quitó la ropa y se fue a la ducha. Alguien escuchaba a Tito Rodriguez, las ondas atravesaban los tabiques que aprovechaban la sonoridad del baño.

Camila salió a comer algo, el viejo de recepción, sin perder de vista su escote, le recomendó un par de sitios y un club cerca de allí. Este podría ser un lugar, como cualquier otro, en donde pasar una temporada. Era temprano, dos parejas bailando en la pista C´est Magnifque, sombras en los reservados y un cuarentón bastante apetecible discutiendo animadamente con el barman. Directa a la barra se sentó a esperar su jhonnie-cola , el segundo fue cortesía del cuarentón, así que se acercó, hilando telas de araña, para darle las gracias.

- Es la primera vez que te veo en el club, el cuarentón prefería ir despacio, tantearla antes para saber hasta dónde podía llegar con ella.

- Estoy de paso, puede que me quede una temporada.- Camila terminó de liar, encendió el cigarro- este es un lugar tan bueno como cualquier otro. Tengo una habitación en un hostal muy cerca de aquí.- Camila obviaba el compás, variaba los tempos a su antojo y en medio de un adagio descargaba con un presto. Camila desafiaba al tiempo.

- ¿A qué te dedicas?. Camila lo miró, maldita pregunta, siempre la misma maldita pregunta.

-Mato cucarachas.- Esa noche Camila decidió dormir sola. Por la mañana llovía.

(Fotografía de Lillith Leda por Erick Kroll).

16 junio 2006

Angelitos al cielo.




Hoy todos los angelitos del mundo se suben al cielo, hartos de tanta tontería mundana, de tanta filosofía barata, las alas ajadas y un punzante dolor de estómago que no se pasa ni con metamizol magnésico inyectable.

Podría parecer preocupante, el asunto es serio desde luego, pero las alas están hechas de nubes y en contacto se reparan mutuamente, forman grandes figuras esponjosas en el cielo: conejos saliendo de chisteras, un saxofón, el dragón chino, un hombre gordo con paraguas. La dieta celestial, rica en potasio y hierro por la alta concentración de polvo de estrellas, tiene efectos casi inmediatos y la recuperación es prácticamente instantánea.

Ese es mi consuelo, los echaré de menos.

13 junio 2006

el guión.


Comencé a arrugarme cuando El deseo productions se interesó por mi historia, hace al menos seis meses, a raíz de un encuentro casual en el almacén del club, donde "re-ponía" fuerzas, con no sé qué director ejecutivo, (al que desde ahora llamaré Lucho por su nariz aguileña).

Apenas recuerdo la conversación, el nivel de alcaloides en sangre superaba la dosis habitual que aderecé con un poco de mdmda. Aquella noche celebraba algo, algo caliente, efímero, algo que flotaba en el aire y se desvaneció a la velocidad de un fuego fatuo.

Reproduzco el primer fragmento del guión que ha llegado esta mañana.



FUNDIDO A:
1. INTERIOR DEL CLUB DE ALTERNE CIROS - POR LA MAÑANA

Una recién nacida mama ansiosa el pecho de una puta que ejerce de nodriza, los ojos cerrados, saboreando hambrienta la vida.
El zoom de la cámara se aleja de la cría y capta el interior de una habitación del club: cerrado y sin clientes. Las chicas, en movimiento, parlotean animadas sobre cosas intrascendentes y la observan. El zoom regresa al bebe que sigue chupando la teta.



FUNDIDO A:
2. CUARTO DE BAÑO DE UN CLUB DE JAZZ - MADRUGADA
La chica chupa una polla, los ojos cerrados, saboreando hambrienta la vida.
Abre los ojos, preciosos, distantes como a 3 megaparsec y penetrantes como hasta 10 fermi. El joven, con acento inglés, le acaricia el pelo y la detiene. Se ve el almacén del club y a la atractiva pareja en faena.
Slesnor: -Ocurre algo, cariño?
Lucho: Espera un momento, me voy a correr... Mientras se golpea la cabeza hacia atrás conteniendo el momento.
Slesnor: (se ríe) En eso consiste, cariño. Cuando intenta continuar el joven vuelve a detenerla.
Lucho: Espera, es cierto lo de tu nodriza?, en serio te dio de mamar una puta?
Slesnor: (sonríe maliciosa) Cuántas preguntas!. Por qué no lo comprobamos... Se le acerca despacio.
CORTE A:
TÍTULOS DE CRÉDITO
La cosa es que pensando sobre esto que me ha pasado, sobre mamarla y otros axiomas, reconozco que no sería capaz de verme en la gran pantalla. La decisión final ha sido tenderme al sol, recogerme, plancharme, doblarme y colocarme en el último cajón de la cómoda, donde guardo la ropa de invierno, las cosas que no necesito y todos los recuerdos.

(Imágen de una escultura de Klein).